| El Puerto de Mazarrón en época
tardorromana era una localidad dedicada fundamentalmente a la pesca
y a la fabricación de salazones, constituyendo uno de los
grandes centros económicos costeros del actual litoral murciano,
junto a Cartagena y Águilas, muy vinculados a la actividad
pesquera. La entidad y extensión de los restos conservados
en el Puerto de Mazarrón de una factoría romana de
salazones del transito entre los ss. IV-V d.C. confirman la envergadura
e importancia de esta actividad.
Las estructuras que conserva la sala son parte de un gran complejo
industrial, de auge en los ss. IV–V d. C., destinado al proceso
de limpieza, troceado y salado del pescado para la fabricación
de salazones y salsas de pescado. El resto de la fábrica
se extendería bajo las actuales calles y solares colindantes.
La importancia histórico-arqueológica del conjunto
justificó su declaración como Bien de Interés
Cultural, mediante el Decreto n° 33/1995, de 12 de Mayo.
La Factoría de Salazones fue descubierta en 1976, al realizar
la cimentación de un edificio. Las primeras excavaciones
arqueológicas fueron realizadas por D. Saturnino Agüera,
bajo la dirección del arquitecto D. Pedro Sanmartín
Moro.
Las industrias del pescado
Este tipo de industrias empezaron a proliferar en el s. I a. C en
las costas del sur peninsular y norte de África, continuando
y potenciando una tradición iniciada en época fenicia
y púnica. En estas empresas se basaba la economía
y el comercio exterior e interprovincial y sus productos adquirieron
amplia fama, llegando a ser imprescindibles en toda la cocina del
imperio romano.
Los elementos característicos comunes a todas las fábricas
eran las piletas o tanques de salazón, unas cubetas en las
que se maceraba el pescado con sal, en un proceso que duraba de
veinte días a tres meses. Las mismas piletas eran utilizadas
para la salazón de las carnes de los peces y para la fabricación
de las distintas salsas de pescado, de las cuales la más
famosa y que alcanzaba altísimos precios en la época
era el garum.
Las salsas de pescado. El garum.
La utilización de las salsas de pescado era una constante
característica de la cocina romana. El mencionado garum se
utilizaba a modo de condimento o potenciador del sabor de casi todos
los platos.
El garum y otras salsas de pescado similares se obtenían
por la maceración de las vísceras de determinados
peces, con carne de pescado desmenuzada y otras pequeñas
especies. El proceso de descomposición era facilitado por
la propia acción de las enzimas digestivas de los peces,
con el abundante uso de sal que evitaba la putrefacción.
Dentro de los tanques se batían todos los ingredientes para
transformarlos en una pasta, favoreciendo la fermentación.
Por la acción del calor, el producto quedaba reducido, tras
lo cual se filtraba y se separaba un líquido, al que llamaron
garum. Los restos sobrantes eran también utilizados, aunque
considerados como de menor calidad.
La estructura expositiva de la Factoría Romana de
Salazones.
La sala se centra en la exposición de los restos y la época
correspondiente a la Factoría de Salazones tardorromana.
No obstante, en la misma se ofrece un panorama del patrimonio arqueológico
de Mazarrón y el Puerto de Mazarrón.
La estructura expositiva de la propia factoría se ha planteado
con una serie de contenidos distribuidos en relación al orden
de la visita, y con la secuencia de los procesos de trabajo realizados
en ella. Se comienza con la información de un posible rito
de fundación de la fábrica romana, descubierto en
las excavaciones arqueológicas del año 2002, plasmado
en una jarrita pintada asociada a uno de los tanques de salazón.
Esta pequeña jarra es una producción característica
de talleres urbanos romanos del sureste (posiblemente Ilici o Carthago
Nova), pero de técnica decorativa de tradición indígena.
Por su tipología puede datarse entre los ss. I al III d.
C. En su interior se localizaron restos de componentes orgánicos,
que pueden hacernos pensar en una ofrenda de comida o pescado relacionada
con un ritual propiciatorio fundacional de la factoría de
salazones.
La Factoría Romana de Salazones continúa tratando
aspectos como el de la pesca, actividad que aportaba la materia
prima, y de las artes de pesca que permitían el abastecimiento
necesario de estas industrias, así como el desarrollo del
propio trabajo en la factoría, desde la limpieza del pescado,
desescamado y troceado hasta completar todo el proceso de elaboración
con el envasado antes del trasporte hacia su lugar de destino. La
paralela producción de las industrias alfareras aportaba
las ánforas de salazón que habitualmente tenían
unas características morfológicas determinadas en
cada factoría, sirviendo como elementos identificadores de
los productos y su lugar de procedencia, a modo de denominación
de origen. En la factoría del Puerto de Mazarrón el
envase habitual es un tipo de anforilla que se corresponde tipológicamente
con el modelo conocido como Spatheion o Keay XXVI. Son ánforas
muy estilizadas, tipo botellitas, de unos 60 cm de altura, sin asas,
de cuello alargado y estrecho, con hombros poco desarrollados y
panza cilíndrica y alargada que se va afinando hacia abajo
hasta acabar en un pivote cónico y macizo.
La sal, como elemento indispensable en el proceso de elaboración
de este tipo de producciones, tiene su punto de atención
en la Factoría Romana de Salazones del Puerto de Mazarrón,
como gran complejo industrial que precisaría de una producción
importante de sal para su abastecimiento. En el Puerto de Mazarrón
existe una antigua tradición salinera, que cristalizó
ya en el s. XX en una gran explotación industrial, pero con
anterioridad sabemos se trabajaba por pequeños propietarios.
Las características geológicas y topográficas
apropiadas, nos permiten suponer su probable explotación
ya en época romana.
Finalmente se trata ampliamente sobre el garum y su forma de utilización
en la cocina romana.
La otra parte de los contenidos de la Factoría Romana de
Salazones se concreta en tres módulos:
- Información de una selección de yacimientos significativos
del término municipal, anteriores a los ss. IV-V, con el
objetivo de dar una información general sobre la evolución
de las distintas épocas y periodos culturales: se habla monográficamente
sobre los talleres de sílex del Faro, la colonización
fenicia de la que como testimonio único y sin paralelo, en
la playa de la Isla, se encuentran las dos embarcaciones fenicias
más antiguas halladas en el Mediterráneo y fechadas
en el s. VII a.C.; el santuario romano de la Loma del Alamillo,
la villa del Rihuete, la villa y la balsa del Alamillo y datos sobre
la minería romana, que alcanzó su momento de mayor
auge con la ocupación y organización del territorio
por Roma.
- Las principales instalaciones que se asocian en el Puerto de Mazarrón
al momento de funcionamiento de la Fábrica de Salazones son
: las necrópolis tardorromanas presentes en el casco urbano
del Puerto de Mazarrón, y que constituyen el mejor reflejo
de la importante población asentada de forma permanente o
estacional en dicho periodo; una zona de viviendas unifamiliares
de la calle Era que siguen modelos clásicos, y una serie
de conjuntos hidráulicos .
| Plano de planta de
la Factoría (Secciones del recorrido)
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Area 01
La Factoría de Salazones |
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Area 02
Del Paleolítico a Época Tardorromana |
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Area 03 Época
Tardorromana |
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Area 04
De La Edad Media a nuestros dias |
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- El último de los apartados, y los contenidos de cierre
de la sala, refleja los datos posteriores a época tardorromana,
con la información que existe en la zona sobre la época
medieval islámica y los testimonios de época moderna:
la costa tras la reconquista y hasta los ss XVII-XVIII. Se aportan
también datos sobre cómo fue organizando el núcleo
poblacional llamado “Casas de los Alumbres de Almazarrón”,
en torno al recién fundado Castillo de los Vélez;
de cómo a consecuencia de la inseguridad de la costa, por
la piratería berberisca, se construyeron torres vigías
desde las que se alertaba de la presencia invasora; para terminar
con el momento de apogeo económico en época contemporánea,
durante los ss. XIX y XX, debido a la vuelta a la explotación
de las antiguas minas de Mazarrón y la creación de
una fundición en el Puerto para el procesado del mineral.
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