EL CABEZO DEL PLOMO REABRE AL PÚBLICO DESPUÉS DE DOS DÉCADAS

Con 5.000 años de antigüedad, el yacimiento mazarronero es el poblado amurallado más antiguo de la Región de Murcia

   Ya se puede visitar el Cabezo del Plomo. Esta mañana, el teniente de alcalde de Patrimonio Histórico, Ginés Campillo ha reabierto oficialmente al público el yacimiento calcólitico tras décadas en el abandono.  Junto al edil, ha asistido a la reapertura oficial de este Bien de Interés Cultural (BIC) el arquitecto Francisco Javier Jiménez Bello y los arqueólogos Consuelo Martínez y Luis Alberto García, redactores del proyecto de conservación, consolidación y puesta en valor. También, ha estado presente en el acto la concejal de Turismo, Raquel Raja, y los ediles del Equipo de Gobierno Miguel Ángel Peña y Francisco José García.

   Para Campillo “la recuperación de este yacimiento ejemplifica, una vez más, la apuesta estratégica del Ayuntamiento por la recuperación del patrimonio cultural e histórico de Mazarrón como seña de identidad y respeto a nuestra historia, pero también pone de manifiesto el objetivo que tenemos de complementar la oferta turística del municipio” ofreciendo otras alternativas al turismo tradicional de sol y playa.  Igualmente, Consuelo Martínez ha avanzado que “estamos preparando un nuevo proyecto de intervención arqueológica en el que se contempla excavar otras zonas aún hoy sin explorar” desde los primeros trabajos desarrollados por Ana María Muñoz Amilibia, quien fue la primera catedrática en el ámbito de la Arqueología en España.

   En esta primera fase de actuaciones, los trabajos sobre el yacimiento se han centrado en la preservación de los restos existentes en su contexto cultural y medioambiental, así como en garantizar el acceso a la sociedad, facilitando su comprensión mediante un discurso narrativo plasmado en paneles informativos. En este sentido, se ha llevado a cabo la retirada de maleza en el entorno, la sustitución de la cartelería informativa, la mejora del camino que recorre el conjunto y la recreación de una de las viviendas y la consolidación de las estructuras fortificadas que protegían el poblado.

El poblado amurallado más antiguo de la Región

   Ubicado en la Sierra de las Moreras, el Cabezo del Plomo conectaba fácilmente a través de una rambla con el Valle del Guadalentín, principal vía de comunicación desde la prehistoria entre el litoral y las tierras altas de Andalucía. Sobre un lugar elevado y fácil de defender, el poblado estaba rodeado de tierras ricas para la agricultura, ganadería y caza; y a corta distancia del mar, donde pescar y marisquear. Contaba además, con un acuífero subterráneo, riqueza mineral y piedra con la que construir las viviendas. Era, sin lugar a dudas, el lugar perfecto para que nuestros antepasados se establecieran hace más de 5000 años.

   El poblado ocupaba una extensión de 3200 metro cuadrados y fue habitado por un grupo estable y organizado. Una muralla protegía los flancos sur y oeste, quedando el norte y este resguardados por el propio cerro. Con casi metro y medio de altura, la muralla contaba a espacios más o menos regulares con bastiones defensivos, siendo el primero de ellos en el extremo septentrional la entrada al poblado. Las casas de planta circular se levantaban, al igual que la muralla, sobre un muro de considerable anchura con dos parámetros de piedra y relleno de barro. Los zócalos eran de piedra, aunque es probable que los muros fueran de adobe. La techumbre era un entramado de cañas y barro sobre la que se colocaban algunas piedras para conseguir una mayor consistencia. El umbral de la puerta medida entre 50 y 60 centímetros.

   En el interior de la casa, el suelo era de tierra apisonada de color amarillento y, junto a las herramientas necesarias para asegurar la subsistencia de la familia como puntas de flecha y útiles de sílex, se han encontrado objetos de adorno fabricados con conchas, hueso o piedras. A los pies del cerro, se encontraba una tumba tipo tolos. Una cámara rectangular construida con piedras de gran tamaño sin corredor de acceso y en la que se hallaron tres nichos. Teniendo en cuenta que los bastiones defensivos de la muralla podían estar habitados y que se han encontrado restos de 11 casas se calcula que residían aquí entre 70 y 80 personas.

   Poblado durante aproximadamente 500 años, el Cabezo del Plomo es el primer poblado amurallado documentado en la Región.